La economía colaborativa está en
boca de todos, y está en el candelero de su regulación. Como en todos los
ámbitos de esta vida, tiene detractores y seguidores, pero estadísticamente son
mayoría los que piensan en positivo acerca de su nacimiento y desarrollo.
Muchos pueden pensar, en este
modelo colaborativo, como una relativa solución al progresivo problema del paro.
Verdaderamente tendemos a una forma de trabajo libre o liberalizado y autónomo,
en el que trabajemos el tiempo que nos apetezca-sin horarios-, pero lógicamente
a costa de ingresos más reducidos. De cualquier manera, queramos o no, el
camino es ese.
Pero se aprovechan de ello las
nuevas empresas de trabajo colaborativo para hacer su agosto a costa de esta
modalidad laboral, o son las mismas las que lo han promocionado y desarrollado.
Un informe de ESADE señala que el 95 por ciento de los
beneficios de esta actividad se queda en el 1 por ciento de las plataformas de
trabajo o economía colaborativa.

